Revisionismo Mágico

            Comienzo diciendo que este escrito me toca muy de cerca; es algo íntimo y personal, pero Diario de un Brujo es un espacio de reflexiones, y siento la necesidad, desde ya hace un buen tiempo, de contarles sobre mis procesos personales. Primero, porque me gusta compartir lo que me pasa; además, porque creo que no estoy solo en este proceso. Me doy cuenta de que hay muchas personas allá afuera, practicantes serios que están pasando por un proceso similar, y creo que quizás esto pueda llevar a abrir un debate sano sobre lo que creemos y desde qué lugar nos estamos parando.

            Siempre digo que las religiones convencionales han perdido gran parte de su peso, aunque no todo, porque no han sabido actualizarse. No han sabido darle a sus devotos el lugar que merecen, no han sabido ser espirituales. Entonces, frente a esta crisis, muchas personas se inclinaron por una espiritualidad alternativa: el paganismo, la magia, la brujería, etc. Yo no soy la excepción a esto, y si bien no tengo un pasado ligado a la religión (ya que no vengo de una familia religiosa), mucho de lo que le ha pasado a la gente, yo no lo he vivido. No he tenido que romper con viejas ideas o dogmas impuestos, pero he tenido que lidiar con años de imposición social que tampoco se me ha hecho fácil. Mi inclinación al mundo espiritual y mágico la he tenido desde siempre, desde pequeño, pero esto no me hace más especial que nadie; la única ventaja que me ha dado es más tiempo, solo eso.

            Como ya saben, no quiero repetir de nuevo, he hecho de todo, he pasado por de todo un poco: desde el espiritismo, la parapsicología, los cultos afro, el Satanismo, Dragon Rouge, El Círculo Xul, la Brujería Tradicional, una muy breve instancia en el Templo de Set, algún coqueteo con la Magia del Caos, entre varias otras cosas. Si bien gran parte de mis años pasados los he dedicado a la Tradición Draconiana y al Sendero Siniestro, es de lo que más he escrito y de lo que más he hablado. Como siempre digo, la gente no sabe, a excepción de un pequeño círculo muy cercano, qué es lo que hago hoy.

            Durante años defendí con vehemencia tanto la Tradición Draconiana como el Sendero Siniestro, incluso aunque esto me haya costado rumores, chismes, críticas, mensajes de odio, entre tantas otras cosas más. Y por el simple hecho de haber terminado con una amistad abusiva con una mujer muy conocida en este sendero, no daré nombres, pero a buen entendedor… aún hoy y luego de más de 10 años de no tener nada que ver con ella, hay gente que me sigue atacando. Sí, no puedo negar que me ha afectado, pero uno luego aprende a superar estas cosas, y hoy nada tengo que ver con eso; por lo que me da igual lo que piense quien quiera. Yo he hecho mi trabajo, y sí, no puedo negar la enorme influencia que esta persona ha tenido en mi vida, pero les puedo asegurar que yo también la tuve en ella.

            Pero dejando de lado este detalle de color, que pocas o ninguna vez menciono, hace ya tiempo que me he dado a la titánica tarea de hacer una revisión tanto de la magia como de los senderos. Lo he ido exponiendo gradualmente en este blog, no lo he dicho de modo directo, pero es lo que he estado haciendo. La verdad es que esto me pasó porque años atrás comencé a sentir un vacío interior, algo que no me llenaba; las explicaciones que hasta ese momento parecían plausibles y concretas se fueron desvaneciendo al haber alcanzado algunos procesos; muchas de las cosas que se suponía que debían pasar en tal o cual ritual no sucedían de ese modo. Me sentí triste y desilusionado, sentía que había comprado un cuento durante años de mi vida, y cuando uno se da cuenta de que las cosas no son como te dicen que son, bueno, pasan cosas. El tiempo pasó, y yo continué, buscaba convencerme a mí mismo de que era una fase, que no podía ser que esto fuera de ese modo. Intenté por todos los medios, pero la cuestión seguía estando. Pasó el tiempo, y recibo una invitación a una convención del Sendero de la Mano Izquierda aquí en Italia. Siendo honesto, no soy de las personas que dan charlas y mucho menos suben a un escenario. Si tengo que hablar para un público, prefiero que sea algo íntimo y pequeño, por lo que esta iba a ser mi primera vez en algo así. Si bien recibí mucho aprecio de gente que parecía conocerme desde hace tiempo, y encontré a muchos seres humanos muy interesantes, la experiencia no fue grata para mí; me sentí muy mal, no estaba preparado para el público. Hice lo que pude, pero fue duro. De esto aprendí, y es por eso que luego rechacé otras invitaciones, no porque me sienta importante o crea ser algo más que nadie; es por el simple hecho de que no me gusta hablar en público, aunque esto sea por medio de una cámara; lo mío es la palabra escrita.

            En este evento, conocí a personas «famosas» del Sendero Izquierdo, cabezas de órdenes con mucho renombre y algún que otro personaje reconocido también. A nivel humano, algunos me parecieron mejores que otros, pero ver ciertos comportamientos, como el exceso de alcohol y ver cómo se desmayaban de la borrachera, u observar que parecían tener graves problemas de desorden psicológico, me llevó a pensar, e incluso a comentar con algunas personas: «¿Estos son los grandes maestros del Sendero Siniestro?» «¿Estas son las personas que ya han recorrido todo el Qliphoth?» Si esto es lo que me espera en el futuro, pues me lo tengo que pensar. Esto no es un ataque a nadie, es solo una reflexión, es lo que vi, y si estaba en crisis, pues esto la aumentó aún más.

            Cuando volví a mi casa, no podía dejar de pensar cómo la gente engaña con una foto, con un comentario, con una cámara; en fin, cómo muchos solo posan para tener un like o para tener un miembro más dentro de su orden. Pero cada quien hace su juego; están los que venden humo, pactos, recetas o iniciaciones que no llevan a ningún lado y está la gente seria y responsable. Estoy de acuerdo en cobrar, pero cuando uno entrega un producto verdadero, y no vende una ilusión.

            Después de todo esto, se incrementó el deseo y la necesidad de hacer una revisión, porque siento que estamos hace tiempo repitiendo lo que otros nos han dicho. Hemos hecho un reduccionismo extremo de la espiritualidad y la magia. Yo me paro desde un lugar teísta, politeísta y animista, por lo que para mí las explicaciones psicológicas de la magia no sirven. No estoy diciendo con esto que el modelo psicológico de Jung, los Arquetipos, etc., no sirva para quienes escogen seguir un camino ateo o agnóstico. Genial por ellos; a mí no me sirve. Yo sí creo en el mundo espiritual y siento un gran respeto por esto.

            Considero que era necesario aclarar desde dónde me paro para poder debatir y rebatir ciertos puntos. El Sendero Siniestro siempre tuvo una fuerte tendencia al psicocentrismo, hacia el egotismo y a creer que todo pasa por la persona. Si partimos de ahí, es muy funcional hablar de arquetipos o de modelos de iniciación, sin darle al mundo espiritual un valor más allá del mundo interno del mago. Incluso yo me he parado ahí también, y me he dado cuenta de una cosa: no hay espiritualidad allí. Quizás esto pueda parecer obvio, pues para mí no lo fue, y no lo fue porque hay muchos discursos, sobre todo en el Sendero Draconiano, que coquetean con las dos cosas. El problema con la propuesta de «Sé tu Propio Dios» es que no solo no hay espiritualidad, sino que nadie te dice cómo, simplemente porque nadie llegó allí; nadie sabe, hasta incluso puede que sea simplemente una idea que se pueda llevar a cabo desde el modelo psicológico, pero no desde lo espiritual. Si no creo en nada, pues fantástico con decir: «Salve el Yo», pero sí creo que hay fuerzas que son externas a mí, que tienen conciencia, y no solo, tienen su propia personalidad, sus propias agendas, etc. simplemente no me puedo equiparar a un dios, porque no puedo chasquear los dedos y que el tiempo se frene, o materializar algo de la nada, o cualquier cosa fantástica que muchos dicen que se puede alcanzar con la «auto-deificación». Como ser humano, siento que soy parte, pero no soy la parte más importante; hay muchas cosas que simplemente son más poderosas que yo; si me alcanza un rayo, seguro que me mata; si me alcanza un huracán o tsunami, tendré el mismo resultado. Y solo estoy poniendo ejemplos de elementos que son naturales, entonces, ¿cómo puedo ser una divinidad encarnada si no soy capaz de controlar los elementos naturales que me rodean? Quizás este ejemplo suene tonto, pero veamos otros: ¿cómo puedo creer que soy un Dios si no logré dominar lo más básico, mis instintos, mis adicciones, mis compulsiones? Vemos a muchos de estos «Magos Deificados» con problemas con el alcohol, fumadores, con adicciones a drogas, intentos de suicidio, problemas psiquiátricos. Aquí es cuando nos damos cuenta de que todos estos personajes no han superado ni la primera esfera; no superan lo más básico, que es la tierra. Quizás porque no se pueda superar, quizás mientras tengamos un cuerpo no podamos pasar ciertas barreras.

            Durante muchos años he sido fumador, me costó mucho dejarlo. La tercera vez que dejé, y la final, me repercutió mucho en mi peso; pasé de ser una persona muy delgada a tener varios kilos de más. Y trabajo en ellos todos los días de mi vida, pero entiendo que es parte de ser un ser humano. Me acepto como lo que soy, un ser humano que practica las artes ocultas, que es una de mis grandes pasiones de la vida. Aceptarnos como seres humanos, como seres que tenemos mucho por aprender aún, es liberador; por lo menos para mí lo fue y lo sigue siendo. No solo no soy un Dios, ni siquiera quiero serlo; no es mi aspiración. Al contrario, una de las cosas más increíbles que me pasaron cuando hice mi revisión espiritual, fue poder conectarme con mis divinidades nuevamente, desde el respeto, desde el cariño, no desde la sumisión, pero sí desde la devoción, y siempre desde la visión de que pueden ser potenciales maestros, mentores y guías.

            A su vez, me tocó hacer mucho revisionismo de las técnicas. Si bien yo siempre hablé y es lo que he planteado en mi curso «Magia Siniestra» de las bases transversales de la magia, es decir, las técnicas mínimas que cualquier aspirante a mago debe dominar (meditación, trance, trabajo con energías, invocación, evocación, sueños, etc.), también es cierto que uno ha tomado como válido algunas cosas durante mucho tiempo sin darse el tiempo de ver si es así o no lo es. Quizás no sea del todo mi caso, ya que siempre que he escrito un libro o expuesto algo práctico, siempre lo he experimentado de primera mano; yo no reproduzco cosas que no haya vivido. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un triste reduccionismo de la magia. Todo se ha sintetizado a una visualización o meditación guiada, o técnicas muy simples, que si bien no están mal para comenzar, pero que no nos podemos quedar solo con eso. Hay todo un conjunto de prácticas que tienen una razón de ser y que debemos usar y aplicar.

            Otro elemento importante es el hecho del sincretismo indiscriminado que se hace. Se toma una figura, y se la sincretiza arbitrariamente y ya, no importa la mitología, no importa el contexto cultural, no importa nada. Simplemente me parece que encaja y la pongo sin más. Y está bien si solo lo ves como un símbolo, aunque incluso viendo la magia de este modo, deberías tomarte el trabajo de investigar antes de hacerlo, pero si vamos a una visión espiritual, es hasta irrespetuoso; despojamos a la entidad de su identidad simplemente porque alguien lo expuso en un libro. Es inaceptable que tomemos las cosas como vienen solo por el hecho de que lo escribió una persona con muchos seguidores en una red social; para hacer magia es necesario pensar, analizar, debatir, no dar por hecho.

            Cuando escribo un libro o publico alguno de mis sellos, siempre lo hago con la intención de compartir, y cuando me entero de que a alguien le sirvió, me pongo contento, pero aún más cuando alguien me dice: «tomé tu ritual a modo de inspiración, pero lo modifiqué y lo adapté a mi cosmovisión«, eso es lo que me alegra aún más. Porque ese símbolo, ese llamado, esa palabra de poder resuena como es en mi persona, pero no necesariamente tiene que resonar del mismo modo para todos. Esta es la diferencia entre hacer un trabajo dogmático a un trabajo sin dogmas.

            A su vez, creo que antes de poder modificar un ritual, sobre todo aquellos que forman parte de una tradición y ya tienen un par de de años dando vuelta, debemos entender su fuente, su origen. No es modificar por modificar o, peor aún, tomar la modificación de otro mago. Pongo un ejemplo simple: el Ritual Menor del Destierro del Pentagrama, fue desarrollado y creado por Israel Regardie y lleva la impronta de una de las órdenes mágicas más conocidas del planeta, «La Aurora Dorada». Antes de querer hacer que el ritual se vea siniestro y oscuro, antes de cambiar los Arcángeles por Demonios, es necesario ir a la fuente, entender para qué se creó el ritual, qué fin tiene, cuándo y cómo se usa en su estado original. Luego, entender por qué queremos incorporar dicho ritual a nuestras prácticas. Simplemente porque esta orden impuso como ritual base el destierro, no quiere decir que sí o sí lo tenemos que usar; hay otras alternativas, otros métodos con los que se consigue lo mismo. Primero que este es un ritual basado en elementos de la Cábala Hermética, ¿es la cábala parte de tus prácticas? Si no lo es, no tiene sentido hacerlo. Es mejor un ritual que vibre mejor con tu cosmovisión.

            El anterior solo fue un ejemplo. Creo que esto podría hacerse con todo, creo que debemos de dejar de repetir como loros lo que otros dicen; tenemos que profundizar las cosas, entender el origen, ir a la raíz. Es que sino luego vienen las consecuencias y los malestares, malestares que nadie te explica, y que lo vas a tener que resolver por ti mismo.

            Mi mensaje es: debemos comenzar a cuestionar los porqués, los para qué y los cómos, porque si no, vamos a seguir repitiendo las ideas de otros. La máxima a la que debemos aspirar es desarrollar nuestra propia cosmovisión mágica, nuestro propio sistema, y no confundamos esto; no queremos hacer una tradición que otros sigan; primero debemos ser capaces de tener resultados reales sobre nosotros; la magia debe tener un reflejo en la realidad; sí no es solo una ilusión de la mente.

Como siempre, gracias por leer.

Daemon Barzai

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