Lucifer

            Hablar sobre quien es, que es o cómo es Lucifer y sus muchas facetas, roles, máscaras y manifestaciones, no es una tarea para nada sencilla, de hecho es tan complejo que rara vez los magos nos pondremos de acuerdo sobre todo esto. Y al final de cuenta esta bien, Lucifer es una y muchas cosas al mismo, tiempo, es una entidad y mucha, es un arquetipo que se manifiesta de muchas formas, es un titulo y la encarnación de diversas divinidades o mejor dicho, muchas divinidades y espíritus encarnan el espíritu luciferino.

            En este ensayo no pretendo dar ni una definición histórica ni revelar una verdad única, ni dar una conclusión final de quien o que es Lucifer. Como siempre les hablaré desde mi experiencia personal y de lo que para mí es, dejando siempre la puerta abierta a que existan muchas otras posibilidades.

            Comienzo diciendo que mi historia con Lucifer lleva muchos años, de hecho fue la primera entidad que llamé en un rito de Magia Siniestra. En aquel entonces buscaba algo muy concreto, una alianza, un pacto, en el que me comprometía a seguir este camino a cambio de sabiduría. Esto sucedió cuando tenía 16 años y no tenía mucha idea de lo que estaba haciendo, de hecho me guío en todo el proceso, quien mi fue mi mentor y maestro en el Satanismo. Debo de confesar que tras muchos años y mirando hacia atrás, tan mal no me ha ido, tengo que decir que la alianza fue más que fructífera, el conocimiento de lo oculto se ha manifestado sin cesar durante todos estos años y mi compromiso con el sendero sigue vigente hasta el día de hoy.

            Lucifer es la representación arquetípica del Adversario y ha cobrado enorme popularidad entre los practicantes y magos del Sendero Siniestro. Esto es debido a que en algunas leyendas y folclores judío-cristiano, él fue el primer rebelde, el primero que se opuso ante Dios y sus Leyes Divinas, y siendo el preferido de este, pecó creyendo que podía ser un igual, lo que le terminó costando el exilio del paraíso, dejando de ser un Arcángel para pasar a ser el Príncipe de la Oscuridad. Según este folclore, él no se fue solo, sino que una gran cantidad de otros arcángeles lo siguieron haciéndolo su líder en la batalla contra la tiranía de Dios. Leyendas similares a estas encontramos en muchas mitologías del mundo, quizás la más renombrada es la de Prometeo, quien le roba el fuego a los Dioses para otorgárselos al hombre. Siempre hay un motivo en común en todas estás leyendas, la rebeldía contra la tiranía del/los Dios/Dioses mayores. Sin embargo, esto es solo un aspecto y no nos podemos enfocar solo en esto, si lo vemos bien, es muy maniqueo pero limitado solo a un ro, y no a ver su multiplicidad de manifestaciones.

            Para ver otros aspectos, nos encontramos que Lucifer era un Dios Menor Romano, un Dios Solar del que poco se sabía y no tenía un gran culto. Años posteriores, dentro de la brujería tradicional italiana, nos encontramos con Lucifer como el consorte de la Diosa de las Brujas Diana. Lucifer era su hermano y amante, y ocupa un lugar central dentro de esta tradición.

            Luego nos encontramos con el Lucifer que aparece listado en los grimorios medievales, él aparece como el Príncipe del Infierno, quien comanda a todos los otros demonios, quien tiene la jerarquía más alta y por lo tanto el más complejo de acceder. Si vemos con detalles en estos libros, el mago que quería acceder a él, siempre debía recurrir a un intermediario, nunca o casi nunca el encuentro era directo. Aquí la figura de Lucifer es la de la clásica idea de un demonio infernal con cola, alas y un tridente. Es un aspecto poderoso que no podemos descartar, ya que tiene un valor esotérico interesante, sobre todo si consideramos sus muchas máscaras y manifestaciones.

            Aunque en la modernidad, o más bien posmodernidad, nosotros, los practicantes del Sendero Izquierdo, hemos reivindicado la imagen de Lucifer, y no porque no tenga un costado oscuro, caótico o destructivo, por el contrario, si hay algo que Lucifer represente es la totalidad de las fuerzas, la trascendencia de la dualidad y la oposición, pero no como un elemento desintegrado el uno del otro, sino como dos caras de una moneda.

            En los últimos años, Lucifer ha cobrado una increíble importancia, al igual que otras figuras como las de Lilith o Hécate, y esto es que muchos autores y magos hemos puesto el ojo en estas divinidades, hemos trabajado de modo activo con ellos y hemos decidido compartir nuestras experiencias, gnosis personales, símbolos y métodos rituales. De hecho si bien ya se hablaba sobre Luciferismo en el pasado, lo podemos ver en órdenes tales como “La Hermandad de Saturno” o incluso la misma Blavatsky tenía una revista con el nombre “Lucifer,” no le podemos negar el rol protagónico que ha tenido Michael W Ford en el Luciferismo moderno, él ha sido un precursor y casi un fundador de todo un movimiento que existe en la actualidad. La esencia de su trabajo es buscar este arquetipo en dioses y demonios de diferentes culturas del mundo, él llama a esto “Mascaras Deificas.” A su vez el propone todo un sistemas de magia ceremonial adaptada a la simbología siniestra. Si bien tiene muchos detractores y personas que consideran que su trabajo no es bueno, asumo que es una cuestión de preferencias, y no se le puede negar el rol que tiene tanto en el Sendero Siniestro como en el Luciferismo en general.

            Incluso dentro de esta posmodernidad mágica, también se baraja dentro de algunos autores y magos, que Lucifer es una fuerza, un Dios mucho más antiguo que el hombre, y que sus orígenes son lejanos y estelares, hay quienes los sitúan en Thaumiel, la última Qlipha del Árbol de las Sombras, pero reconocen que este solo es un aspecto de él, pero  que su verdadera esencia es transplutonica, y que su trono está más allá de las estrellas. Otros, con pensamientos similares, creen que es un Dios Atlante y que su gnosis es arcana y que solo sabemos muy poco sobre él, y justamente lo que esta gente busca, por medios rituales, es recuperar dicho saber ancestral. Claro que todo esto lo debemos comprender dentro de un contexto, la gnosis personal de alguien y no como una verdad dogmatica.

            Pero más allá de todas estas posibles interpretaciones y máscaras, Lucifer dentro del Sendero Izquierdo es un modelo iniciático, el mago aspira a ser como él, o al menos poder asumir algunas de sus cualidades, él mago busca la guía de Lucifer para lograr el aislamiento de su conciencia, encontrar dentro de sí su chispa divina, su fuego negro interior, el que le permitirá quemar todos los obstáculos que le impiden llegar a su meta principal, su auto-deificación.

            Pero ¿cómo se traduce en términos prácticos lo antes dicho? Pues en un principio tenemos que entender que Lucifer no es una figura para ser adorada, si bien puede existir el elemento de la devoción oscura, no es lo que él pretende o sea la forma más indicada de trabajar con él. Una vez más, aquí no hay dogmas y si a las personas les sirven ir por una vía de adoración, pues también está bien. No puedo dejar de mencionar que habría un elemento contradictorio, ya que si buscamos el aislamiento de la psique y ser independiente, revelarnos contra las leyes divinas, entonces ir postrarnos ante el Divinidad que representa la máxima expresión de libertad es algo raro. Dicho lo dicho, en mi experiencia el trabajo con Lucifer no es algo de todos los días, como magos tenemos ciclos de trabajos. Aunque esto es muy personal. El trabajar con una fuerza masculina con todas sus condiciones y características de modo permanente, tiene sus pros y contras. Por un lado Lucifer es quien porta la luz, y cuando hablamos de luz hablamos de gnosis o conocimiento. Esta luz puede iluminar los rincones más oscuros de la psique del mago o volverlo un completo idiota, un ciego, un fanático religioso. Trabajar con Lucifer en cualquiera de sus aspectos, siempre es un arma de doble filo, es siempre estar al límite y ponernos a la prueba. De ahí mi idea del trabajo por ciclos. Además, mi trabajo se centra en el Magia Lunar y el Femenino Oscuro, por lo que el trabajo con las fuerzas masculinas son complementarios a mi trabajo de base. Pero una vez más, este soy yo y cada uno debe de encontrar lo que le sirve.

            Depende de dónde te encuentres a nivel iniciático es el aspecto de Lucifer con el que deberás trabajar, y a menos que tengas bien claro esto, lo ideal es hacer un llamado general a Lucifer y ver qué es lo que él dice y como decide guiarte, a través de qué aspectos y formas. Otra opción es que escojas una máscara puntual para ir trabajando, aunque ya esto requiere de entender un poco de su figura. En este ensayo te dejaré un ritual para que puedas dar este primer paso y luego ya deberás hacer los siguientes de modo solitario.

            Y antes de ir a la práctica, en mis varios años de trabajo con Él, si algo que aprendido es que este es un camino solitario, individual, auto-iniciático, y que todos los títulos, grados y posibles rangos que la gente pretende tener dentro del Sendero Izquierdo en sus muchas manifestaciones, no son ni más ni menos que elementos plásticos y superficiales. El único que puede avanzar en un sendero individual eres tú mismo, nadie te llevará de la mano, y si cuentas con la suerte de tener un mentor, este solo podrá enseñarte lo básico, el resto lo deberás descubrir por ti mismo. Esto, que para mí ya es un mantra, no ha sido una enseñanza fácil, me ha costado el trabajo con otros, con grupos, he perdido amigos valiosos, pero era parte de la ordalía y el aprendizaje, por lo que, si no estás dispuesto a un cambio  real, a ver la verdad de modo crudo, no llames a Lucifer a tu vida. Dicho lo dicho, vemos a un ritual de llamado a Lucifer:

            En el siguiente ritual nos enfocaremos en un llamado/invocación a Lucifer, poniendo especial énfasis en su rol del Portador de la Luz. El ritual es abierto y flexible, por lo que te debería servir, o bien como punto de partida, o como inspiración para crear tu propio ritual, por lo que te sugiero que lo hagas tuyo, lo adaptes, lo modifiques, etc. El sigilo que usaré como ejemplo, es del Portador de la Luz, es un sello personal que me mostró Lucifer durante un largo periodo de trabajo con sus diferentes manifestaciones y máscaras. Una vez más, siéntete libre de usar este símbolo o cualquier otro que creas apropiado para el trabajo, bien sea un símbolo más clásico como el que podrás encontrar en cualquier grimorio medieval, un símbolo personal o cualquier otro de un grimorio moderno. Sé libre y creativo.

Sigilo del Portador de la Luz

            Lo ideal es dividir el ritual en varios días, de este modo podrás ir teniendo un inmersión más amplia en las energías de Lucifer, a su vez, podrás ir viendo que cosas suceden tras los rituales. Recuerda que independientemente de si tienes una visión o experiencia astral a la hora de ritual, siempre es importante ver como el mismo impacto sobre tu vida cotidiana. Algunas veces esto no es instantáneo, demora, otras sucede en cuestión de horas. También a tener en cuenta, algunos cambios son de tipo internos, otros son de tipo externos, depende de lo que necesitemos vivir. Los hay sutiles y los hay muy evidentes, por lo que te sugiero que mantengas tu mente abierta a todo lo que vaya sucediendo, y no dejes de tomar nota de todo y dejar un registro en tu diario mágico, esto te ayudará mucho en un futuro.

            ¿De cuánto días debe de ser el ritual? No hay una respuesta a esto, a mi me gusta trabajar en número impar, por lo que al menos le dedicaría un mínimo de 3 y máximo de 9 días. También es importante no excedernos. Pero el tiempo exacto lo deberás ver por ti mismo.

            En cuanto a materiales a ser usados, les diré los mínimos, el resto se lo deberán agregar ustedes de acuerdo a la tradición que sigan y a la forma que tengan de trabajar. El ritual está basado en la Tradición Draconiana que es la sigo, pero es fácilmente adaptable a cualquier otra. Deberás tener a mano el sigilo de Lucifer, el que lo puedes dibujar a mano o imprimir si es que no tienes habilidades artísticas, de todos modos no hace falta que este perfecto, algún incienso para acompañar la ceremonia, incienso, sangre de dragón, mirra o cualquier otro que disfrutes estará bien, una vela azul, en mi experiencia la energía de Lucifer es color azul eléctrico, pero puedes usar doradas, rojas, negras. Tu daga ritual y si decides usar sangre en el ritual, algún elemento punzante como una aguja hipodérmica, esto último es una elección de cada uno y no una obligación.

            Dispone todos estos elementos en tu altar, y el sigilo de modo tal que te quede cómodo para observarlo durante un tiempo. El ritual se puede hacer en cualquier momento del día, pero es mejor durante la tarde/noche. Si trabajas con las fases de la luna, la Luna Llena es un gran momento de poder, pero también lo podría la Luna Creciente. Otra opción es el amanecer o el atardecer. La apertura de tu espacio ritual queda a consideración personal, por lo aquí no incluiré ninguna, ya que asumo que si estas por hacer este ritual, ya tienes los conocimiento básicos de la magia.

            En una posición cómoda, relaja tu mente y tu cuerpo. Enciente la vela azul y el incienso, y enfoca toda tu atención en el sigilo de Lucifer. Alza tus dos manos y comienza a recitar tantas veces como te sea necesario y sientas que tu espacio ritual se colma de energía:

“Lucifer, Portador de la Luz, ven a mi encuentro”

            Si decides usar sangre en tu ritual, este es el momento de derramar algunas gotas sobre el sigilo, sino sigue con el siguiente paso. Luego alza tu daga y comienza a recitar el llamado:

¡Lucifer Illuminatio Mea!

¡In Nomine Draconis!

¡In Nomine Nox!

Lucifer, Portador de la Luz y la Gnosis, del Saber Prohibido y del Conocimiento Olvidado, tu, el Primer Rebelde y aquel que se opuso ante la tiranía de Dios y sus leyes, te llamo está noche.

Ven con tus huestes infernales, Príncipe de la Oscuridad, aquel que gobierno en el cielo más brillante y en los pozos más profundos del Infierno.

Te llamo Lucifer, Maestro Astado, quien preside con la Gran Señora el Sabbat de las Brujas y la Via Nocturna.

Te llamo Lucifer, quien tiene uno y mil rostros, que es uno y muchos al mismo tiempo, quien es más antiguo que el hombre y sus Dioses, quien ha emergido del Útero Primordial de la Gran Diosa Oscura y es parte de su esencia.

Te llamo Lucifer, en todas tus faces, con todas tus máscaras, con tu Luz y con tu Sombra.

Te llamo Lucifer para que mi ilumines, para que me muestres el camino del Aislamiento de la Conciencia, para que enciendas en mi la chispa divina, la que se volverá el Fuego Negro de la Iluminación, de mi Auto-Iluminación, la que me permitirá convertirme en el Diosa/Diosa de mi propio universo y destino.

Ven Lucifer, y guíame para poder romper las cadenas que me atan a la mentira, para poder ver claro.

Ven Lucifer, te invito a mi conciencia, permíteme ser una vasija de tu saber, de tu poder, de tu gnosis.

Ven Lucifer y desciende en mí ahora.

¡Que Así Sea!

¡En el nombre del Dragón, fuente primigenia de toda Creación y Destrucción!

            Luego del llamado, asegurarte de estar en una posición cómoda, y vuelve a enfocar tu atención en el sigilo. El mismo es una puerta a la Corriente de Lucifer, del mismo fluye una energía azul eléctrica la que se funde con tu esencia. Deja que Lucifer te guíe, te muestre aquello que tienes que ver, aquello que tienes que aprender. Abre la mente a la experiencia, tomate tú tiempo. Cuando quieras finalizar con el ritual, despide a Lucifer con algunas palabras espontaneas y de agradecimiento. Repite el ritual las veces que creas conveniente y recuerda anotar tus vivencias en tu diario mágico.

Buena magia.

Daemon Barzai.

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