La comunidad mágica

Estaba desayunando y me puse a pensar y reflexionar sobre algo que quizás ya se ha dicho muchas veces, pero que creo que vale la pena repetir. Es el hecho de la comunidad mágica, el trabajo con otros y cómo, muchas veces, esto parece una cosa imposible de lograr.

Las personas que hablamos español somos muchísimas: tenemos toda Latinoamérica, que es enorme, además de España y varios otros países donde el español es la lengua principal. No entiendo cómo, siendo tantos, hay tan poco contenido en nuestra lengua. Siempre somos los mismos cuatro los que hacemos algo, y creo que es una gran pena. Nos estamos perdiendo de muchas cosas.

El problema de base siempre es el mismo: el ego narcisista que todos tenemos, me incluyo obviamente. En lugar de respetarnos y aceptar que el otro puede tener una visión, una experiencia y un saber distinto al nuestro, no lo aceptamos. Al contrario, buscamos por todos los medios atacar el proyecto ajeno, desacreditar el saber del otro, dejar comentarios de odio, poner pulgares hacia abajo, etc. Hay gente más extrema y tóxica que denuncia publicaciones en redes, usa el anonimato para difamar, en fin, creo que se entiende.

Obviamente, no voy a arreglar a la gente ni al mundo, ni creo que la toxicidad vaya a desaparecer. Pero sí creo firmemente que todos podemos hacer de esto un espacio mejor. Primero, animando a los que aún no se han atrevido a salir del «closet de escobas» y crear contenido. Si tienes algo que ofrecer, ¡adelante, hazlo! Segundo, fomentando la idea de que se puede tener un pensamiento crítico sin faltar el respeto ni señalar con el dedo los proyectos de los demás. Es triste ir diciendo: «Porque tal persona su proyecto no sirve, no sabe nada, es un idiota». Simple: si no te gusta lo que hace otra persona, no la sigas, no veas su contenido y enfoca tu energía en algo que sí te agrade y te sirva.

Más allá del camino que cada uno siga, creo que tenemos una lengua en común, con sus diferencias de tono y modos, pero que nos permite comunicarnos. Hagamos uso efectivo de esto, seamos más abiertos de mente, dejemos las asperezas de lado, respetemos más al individuo, dejemos de querer imponer nuestras verdades como si fueran las únicas. Cada quien con sus cosas. No estamos acá para formar nuevas religiones imperativas, estamos para vivir una espiritualidad mágica, y eso es algo único para cada uno de nosotros.

Una vez cité a Lisa Simpson en otro post, lo hago nuevamente: podemos ser mejores.

Saludos.

Daemon Barzai

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.