El Trabajo con Lilith

            No hay duda que Lilith a lo largo de todos estos años ha cobrado un rol protagónico, no solo a nivel mágico o espiritual, sino que la podemos ver en cosas mucho más triviales como los comics, videojuegos, o series de televisión. También comenzó a ocupar un lugar de relevancia entre la psicología y el feminismo. El fenómeno es tan grande que ya tiene a muchos seguidores como detractores. Para muchos, esto es una suerte de moda, y si, hay que reconocerlo también, está de moda, lo que no necesariamente está mal. Cuando comencé a trabajar mágicamente con Lilith, muchos años atrás, apenas si había información, algún que otro libro y con suerte algún ritual del círculo que formaba parte, por lo que puedo afirmar que vi este crecimiento exponencial de su figura. En aquel entonces nos teníamos que valer de las fuentes historias, los mitos y las leyendas que hablaban de ella para comprender su naturaleza, y luego, claro, ya venía la parte ritual en donde la experiencia era a nivel de gnosis personal.

            Todo este sobre flujo de información, hace que muchas veces se escriba o se digan cosas que no son ciertas, y que se las quiera hacer pasar como hechos facticos o históricos, cuando en verdad forman parte de la gnosis personal no verificada de un autor. Una vez más, que no se mal entienda, yo soy fiel defensor de la gnosis personal, muchos de mis escritos, sigilos, rituales y demás, tiene un gran componente de esto, pero siempre viene con la aclaración pertinente, esto es lo que yo experimente, esto es lo que yo viví en mi ritual, esto es lo que Lilith me transmitió. No tengo un fundamente histórico, arqueológico o mitológico que lo respalde. Esto no quiere decir que para poder llegar ahí, no haya tenido que antes hacer un exhaustivo estudio de la figura en cuestión, desde la historia, los mitos, las leyendas, etc. Es decir, que hacer pasar por histórico algo que no es, a mi entender, solo cofunde las cosas y hace que el trabajo se vuelva extraño.

            No voy a dar nombres ni voy a decir a que libro me refiero, pero será fácil de entender, y esto lo hago porque no quiero los clásicos dramas, pero recientemente salió un libro sobre Lilith, escrito por una autora conocida por muchos, un libro de gran volumen, casi 500 páginas, con muchas cosas interesantes, pero muchas otras con dudosas fuentes y citas históricas. Acá tenemos un claro ejemplo de un manual escrito a través de la gnosis personal no verificada de la autora, pero que en vez de decir esto viene de mí, trata de justificarlo todo con fuentes que aún son más dudosas. Por ejemplo, mucho de su trabajo se basa en el ya conocido “Liber Lilith” de Donald Tyson. No tengo nada contra este libro, lo he leído, he puesto en práctica algunos rituales y es muy interesante, pero, quienes defienden a capa y espada que este es un libro perteneciente al gnosticismo antiguo, no saben que el mismo autor en otro de sus libros, titulado “Sexual Alchemy: Magical Intercourse With Spirits” explica que es un libro canalizado por él, que una presencia femenina se lo dictó, y que esencialmente ni los protagonistas ni el supuesto manuscrito serían reales. La falta de lectura e investigación hacen que la gente cometa estos errores, y que den por valido e histórico algo que nunca lo fue.

            Los orígenes de Lilith hay que rastrearlos en los escritos religioso y místicos judíos, allí es en donde se encuentra el nombre de Lilith por primera vez. Un error muy común es creer que el nombre Lilith, aparece en la tablilla XII de la Epopeya de Gilgamesh, un error que se sigue arrastrando y es solo por la falta de lectura. El texto habla sobre un espíritu femenino conocido como Ki-Sikil-Lil-la-Ke, quien puede tener elementos similares a Lilith, pero que lejos está de ser la misma cosa. Este fuerte afán por querer rastrear el origen de Lilith en los culturas Sumerias, Babilónicas y Asirias, da mucha veces como resultado la poca o ninguna profundidad sobre el asunto. Ligar a Lilith a Lamashtu, es posible dentro de un marco de gnosis personal no verificada, pero no desde una óptica mitológica o histórica. Si queremos comprender la naturaleza de Lilith y sus leyendas, debemos si o si ir al Judaísmo, que es en donde está la fuente de quien es.

            Esto me lleva a otra cuestión muy importante, Lilith nunca fue una Diosa como tal, en todo caso es reconocida como un espíritu femenino nocturno. Madre o Reina, de los Shedim, depende de la leyenda que se toque, y consorte de Samael. Este último sería lo más parecido a la figura del Diablo para el pueblo Hebreo. Ninguno de ellos gozó jamás de culto, es decir que no tenían adoradores o templos erguidos en sus nombres.

            Tomando en consideración estos datos, vemos que Lilith ha sufrido una suerte de transformación a lo largo de la historia y que en el posmodernismo, su figura fue reivindicada, dejó de tener connotaciones negativas, para tener algunas más constructivas. El problema muchas veces con esta revisión es que se romantiza la idea, y se le comienza a quitar atributos que son parte de la naturaleza de ese espíritu, y se le agregan otros que no tienen mucho que ver con su esencia. Así, Lilith pasa de ser un espíritu rebelde, nocturno, madre de los demonios, a una Diosa de la Noche con poderes omnipotentes. Incluso si quisiéramos ver a Lilith como una Diosa, darle la omnipotencia será errado, es como querer transferir los poderes de ese dios Abrahámico a una Deidad femenina, cuando en ninguna cultura “pagana” antigua, los dioses tenían ese poder total, por el contrario, las cosas estaban bien balanceadas y cada uno tenía áreas de especialización, por llamarlo de algún modo. A su vez, en este frenesí por querer reivindicar la imagen de Lilith, se la quiere volver ATP, se quiere que la gente la acepte como el icono del feminismo y la liberación femenina, al punto tal, que autoras y posibles practicantes, aseveran muchas veces que Lilith es la defensora de las mujeres maltratadas, en peligro, o de aquellas que ejercen la prostitución. Quienes lo llevan a un extremo, creen que solo si se nace con un órgano femenino se puede entender el trabajo con Lilith, y que los practicantes masculinos, solo denigramos su imagen, haciendo de ella algo pornográfico. No tengo nada contra el feminismo, creo que es una cuestión política que nada tiene que ver ni con la magia ni con la espiritualidad. Para mí la sensualidad y la sexualidad en una mujer puede tomar una forma, y quizás para una practicante femenina otra. Por lo que cuando realizo un sigilo de Lilith inspirado en mi trabajo personal con ella o ilustro su imagen como aparece en mis experiencias, no estoy haciendo de esto algo pornográfico, solo la estoy retratando como la veo, y lo hago siempre desde el respeto que Lilith merece. Esta idea de que la mujer por ser mujer, es naturalmente bruja o porque por su ciclo menstrual es psíquicamente más sensitiva, es lo que el patriarcado justamente ha proliferado durante años. La magia y la espiritualidad no tienen ni genero, ni raza, ni color. Paremos con el discurso de la estupidez. Pero a su vez, en estos discursos, muchos le quieren quitar los aspectos más terribles que le son propios. Lilith es quien produce el abordo espontaneo en la mujer, porque este es uno de sus atributos, es un súcubo que produce pesadillas y sueños de terror y erotismo, solo con el fin de drenar la energía y el semen del hombre. Es una tentadora impía, haciendo que el hombre “recto” se desvié de su camino. Y así podemos listar varias cosas más. Todo esto forma parte de un folclore, que no se puede quitar solo porque no nos gusta o no estamos de acuerdo. Si no te gusta como es, quizás deberías ver de trabajar con una deidad que se ajuste más a lo que estas necesitando.

            Todo esto me lleva al posmodernismo y a la práctica mágica con Lilith. Desde una visión personal, cada quien la puede ver como se le dé la gana, podemos sentirla o vivirla como una Diosa, podemos armarle altares, santuario o templos, estupendo, forma parte de nuestros tiempos. La podemos ver como un arquetipo, un modelo iniciático, o como el icono de la sensualidad, la sexualidad, el empoderamiento femenino, etc. Pero para que esto sea posible, creo que tenemos que tener bien claro desde donde nos estamos parando. Todo esto no deja de ser una verdad personal y subjetiva. Si hablamos de magia y espiritualidad, será desde una gnosis personal no verificada, si es desde una mirada política, será desde el feminismo, si es desde la psicología será el Ánimus, y así.

            No quiero finalizar este ensayo sin decir que para mi Lilith es un espíritu femenino muy poderoso, que nos puede guiar en el mundo de los sueños y las pesadillas. Se puede trabajar muy bien desde la magia sexual, pero también desde la magia astral, combinando ambas técnicas, tendemos tremendos resultados. Las ofrendas más lógicas para realizar serían algunas gotas de nuestra sangre, fluidos sexuales, energía sexual y las practicantes femeninas su sangre menstrual. Los mejores tiempos de trabajo con ella sin dudas serán durante las noches de Luna Llena y las noches de Luna Nueva. Si la llamamos para que nos apoye en nuestra magia o hechicería, es buena en apoyarnos y guiarnos en todo lo relacionado a la magia y alquimia sexual, la liberación de tabúes y trabajo con aquellos aspectos escondidos de nuestro ser. Rituales para atraer la lujuria y el libertinaje. Trabajos de sueños, visiones, scrying, intuición y magia astral en general. Vampirismo, glamur y manipulación. Estos son algunos simples lineamientos basados en mi experiencia, no una verdad absoluta, por lo que experimenta por ti para saber cómo es en tu caso.

Gracias por leer.

Salve Lilith.

Daemon Barzai

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