El Arte de la Evocación (1)

-Parte 1-

Teoría

La evocación, es quizás, una de las prácticas más complejas que hay. Esto tiene una simple explicación, la falta de comprensión del mecanismo que hay detrás de este tipo de rituales. En este ensayo, trataré de dar un poco de claridad en el tema, esperando revelar un poco los misterios que hay detrás, de este modo espero que la próxima vez que encares una evocación te sea más simple y por sobre todo tengas resultados reales.

            Como primer paso tenemos que comprender de lo que se está hablando cuando mencionamos el término evocación. La evocación es el acto de llamar a un medio externo a nuestra conciencia a un espíritu/entidad/demonio/ángel/dios/etc. Para esto se suele utilizar un medio por el cual esta entidad se manifestará, usualmente un cristal, el humo del incienso, fuego, un cuenco con agua, etc. Debido a que estamos hablando de una forma incorpórea, es decir que no tiene cuerpo, sino que pertenece al mundo espiritual, debemos tener desarrollada la visión astral y manejar el scrying, de no ser así las posibilidades de tener una experiencia completa será muy baja.

            Otra cosa que es esencial es el propósito por el cual vamos a realizar el ritual, sin propósito definido y claro, se suele obtener resultados vagos. Al igual que las expectativas, si esperas que al hacer una evocación tengas una aparición o materialización como en una película de terror, ya te voy diciendo que esto no va a pasar y al final vas a terminar decepcionado con los resultados. Si bien es cierto que muchas veces durante o tiempo después de estos rituales puede haber manifestaciones físicas, tales como ruidos, cambios de temperatura, o alguna que otra visión de una sombra con el ojo periférico, el ritual per se no busca este tipo de fenómenos, sino más bien son un “efecto colateral”, que suele estar mucho más presente en las evocaciones necromanticas.

            Existen diversos niveles de dificultad en la práctica de la evocación, y esto no es esencialmente por la metodología ritual, ya que veremos en la segunda parte de este ensayo que dentro del Sendero Draconiano el método de evocación es simple, sino por la naturaleza de la entidad a ser llamada. En mi experiencia, toda forma espiritual puede ser evocada, desde la sombra de una persona que haya fallecido, pasando por un demonio, ángel, dioses o seres primordiales. Más alejada este esta entidad de nosotros, más antropomórfica sea su manifestación, más avance iniciático debemos de tener para poder entender el mensaje que nos puede llegar a trasmitir. Por lo que si estás dando tus primeros pasos en la evocación, no busques llamar fuerzas demasiado primordiales, porque tu experiencia será un poco inútil.

            Lo siguiente es comprender que el mundo espiritual exige y demanda respeto, nos acercamos sin amenazas ni tonterías por el estilo, tampoco nos humillamos, somos magos que buscamos entrar en contacto con una fuerza que está del Otro Lado, pero que tiene plena independencia de nosotros y conciencia propia, por lo tanto, no están allí esperando a ser llamadas por nosotros, ni están para servirnos, ni para cumplir con nuestros caprichos. En todo caso, como todo en esta vida, si pretendemos algo de ellos, debemos llegar a un intercambio, uno solicita la ayuda de una entidad y a cambio brinda algo. Ojo con esto, uno debe de comprometerse a dar solo aquello que puede, no prometer cosas imposibles. Por el otro lado, no siempre se obtiene lo que uno quiere, ni podemos esperar que una entidad, sea cual sea esta, haga todo el trabajo por nosotros, esto no funciona así.

            Los rituales de evocación suelen tener, a grandes rasgos, dos tipos de finalidades, uno es emplearlos para realizar magia de resultados, es decir, buscamos la ayuda del Otro Lado para generar un cambio en el plano material, sea conseguir la manifestación de un deseo, doblegar la voluntad de alguien, nuevas oportunidades o la venganza. El otro uso suele ser del tipo ilustrativo, es decir buscamos entrar en contacto con entidades del Otro Lado para que nos enseñen cosas, su naturaleza, sus áreas de poder, conocer sobre tal o cual asunto, aprender sobre magia, etc. Ambas cosas son válidas y una no inválida a la otra. Como siempre digo, la clave es el equilibrio, no hay nada de malo usar la magia para lograr un cambio en nuestra realidad diaria, como es igual de interesante buscar la mentoría del mundo espiritual para profundizar nuestro saber mágico/iniciático.

            Entonces, para poder realizar un ritual de evocación con éxito debemos saber meditar, llevar la mente a un estado de trance, debemos saber desterrar, ya que no queremos dejar una puerta abierta al astral y que entre cualquier cosa que ande dando vueltas por allí, debemos manejar el scrying. Esta es quizás la herramienta más esencial en la evocación, ya que será por este medio que lograremos la comunicación con la entidad. Hay que entender que cada persona es diferente, algunos tendrán experiencias más visuales, otros más auditivas, otras serán más una sensación física, y algunas veces se combina todo.

            Otro elemento esencial y quizás es algo que mucha gente no toma en cuenta, es la postura que adoptaremos en el ritual. Un ritual de evocación suele durar entre una hora y media y dos horas, un tiempo más que prolongado, por lo tanto es fundamental que durante este tiempo estemos lo más cómodo posibles. Olvídate de posturas o asanas imposibles, si te acalambras, si sentís dolor, si no estás cómodo, no podes conseguir un buen trance y sin trance no hay apertura de las facultades astrales, y no hay visión, no hay comunicación con el Otro Lado. Lo mejor para un ritual como estos es usar la postura conocida como “El Faraón” es sentado en una silla, con la espalda recta, cabeza hacia el frente, piernas juntas, las palmas de las manos hacia abajo apoyadas en las piernas, casi en las rodillas. Otros factores a tener en cuenta son la luz, lo ideal es realizar estos rituales con una luz tenue, a la luz de las velas es una buena opción si esto produce suficiente iluminación para leer o ver lo que estás haciendo. El silencio, otro elemento esencial, durante tu práctica no debes ser disturbado, apaga el celular, parece tonto, pero siempre hay una notificación indeseada en el momento inadecuado. Es importante moderar el humo del incienso, grandes cantidades de humo de incienso son empleados en algunos rituales, sobre todo si el espíritu a ser llamado pertenece al esfera del aire, pero también si te ahogas y se te dificulta respirar, obtendrás el efecto contrario. Lo mismo si vas a usar fuego, ten especial atención a no incendiar nada, ni respirar humos tóxicos, lo ideal para esto es un espacio al aire libre.

            Finalmente, y no menos importante, asegúrate de que las palabras de llamada que emplees en tu ritual reflejen tu intención, y si no es así modifícalas sin miedo. Si por algún motivo estás usando el ritual escrito por alguien más, no temas cambiar aquello que no te convence, no importa si el ritual lo escribió Merlín o Juana de Arco, las palabras tienen un tremendo poder, y en esto luego se ven los resultados. Si el ritual dice “destrúyeme, envenéname, y hazme sufrir para aprender” luego cuando tu vida se vaya a un caño no llores. Con esto quiero decirte, sé inteligente. Lo mismo si estás tomando un grimorio medieval, no podes utilizar las amenazas y los insultos que allí encontrarás y esperar tener una respuesta positiva o ayuda del Otro Lado, pies en la tierra y lógica son buenos aliados.

            En la segunda parte les mostraré de modo práctico como realizar un ritual de evocación punto a punto, ilustrando todo esto que he escrito aquí volcado a la práctica.

Daemon Barzai

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